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 Sobre la enfermedad > Evolución - Fases

La enfermedad se manifiesta de forma lenta y progresiva. Los primeros síntomas van asociados a una disminución de la memoria reciente o inmediata, olvidos frecuentes y cambios de humor o de conductas y hábitos. El interés por el ocio, el lenguaje, los movimientos, el pensamiento y el reconocimiento de personas u objetos, se hacen cada vez más acusados.

La duración de la evolución de la
enfermedad de Alzheimer es variable pudiendo abarcar entre 2 y 10 años (se han descrito casos de incluso 12 años de duración, las expectativas de vida disminuyen cuando al enfermedad aparece pronto ante de los 65 años).

La evolución de la EA se puede agrupar en
tres etapas de desarrollo: etapa temprana, etapa intermedia y etapa tardía. Esta división por etapas sirve como guía para entender el progreso de la enfermedad, para ayudar a los cuidadores a estar alerta a problemas potenciales y permitir planificar las tareas futuras. Cada persona seguramente vivirá el progreso de la enfermedad de una manera distinta.

  Primera fase
(temprana)
Segunda fase
(media)
Tercera fase
(tardía)
MEMORIA
Olvido progresivo y circunstancial de algunos nombres o teléfonos.
Olvido reciente deteriorado no recuerda nada nuevo, si hechos lejanos.
Olvida recuerdos recientes y lejanos, no reconoce a nadie. Si tiene memo. emocional
COMPORTAMIENTO
Bruscos cambios de humor, aislamiento, enfados, pérdida del control
Reacciones desmesuradas, violentos, cólera
Humor ambivalente e imprevisible, grita, llora, no reacciona coherentemente
LENGUAJE/
COMPRENSIÓN
Problemas para encontrar palabras adecuadas, frases cortas, mezcla ideas
Habla lenta, vocabulario pobre, repite las mismas frases, no las termina
Balbuceos, dice palabras sin sentido, no comprende lo que se le dice.
PERSONALIDAD
Síntomas depresivos, ansiedad y agitación
Síntomas maníacos, crisis de agresividad, alteraciones del sueño
Anorexia, frecuentes síntomas psicóticos
COORDINACION MOVIMIENTO
Bien, no se pierde, puede conducir, se viste y come solo
Movimientos imprecisos, abrocha mal los botones, pierde el equilibrio, caídas
No controla gestos, esfínteres, no puede andar, ni levantarse, ni comer solo.
ACTIVIDADES COTIDIANAS
Bien, puede seguir trabajando
Gran confusión no elegir adecuadamente la ropa, la comida, el baño, pierde autonomía, no puede conducir.
Han desaparecido totalmente, permanece en la cama