EJERCICIO Y
LA MOVILIZACIÓN FÍSICA
Si
ya de por sí el ejercicio físico es
útil en cualquier edad por los beneficios que
ello comporta para la salud física y psíquica
del ser humano, en esta enfermedad es indispensable.
Los ejercicios pueden ayudar a la persona a mantenerse
calma, a dormir mejor, y a conservar sus habilidades
motoras. Algunas ideas para ejercicios es caminar,
bailar, ejercicios en grupo o practicar algún
deporte que disfrutaba antes. Aún en las etapas
finales de la enfermedad, anime y ayude a la persona
a caminar. Esto prevendrá problemas innecesarios
de salud.
En la primera fase en que la movilización
es autónoma, son ejercicios recomendables siempre
acompañado: montar en bicicleta, jugar petanca,
nadar o simplemente caminar alrededor de dos horas
por la mañana y dos horas por la tarde, de
una forma relajada, sin prisas, evitando grandes esfuerzos,
aprobechando para reconocer lo que está viendo
o lo que está haciendo, comunicarse con otras
personas, cruzar la calle, describir el entorno, contar
los objetos que se va encontrando, cantar a la vez
que anda...El paciente debe llevar una ropa adecuada,
cómoda y sobre todo unos buenos zapatos que
no le opriman y le permitan moverse con toda libertad.
En la segunda fase, cuando su equilibrio
y coordinación empieza a fallar, el control
sobre su actividad física deberá ser
más estrecho. Deberemos ir reduciendo las salidas
externas e ir realizando ejercicios en casa, gimnasia,
biciletas estáticas, masajes, cosquillitas,
vestirse desvestirse, jugar con muñecos, para
vestirlos, juegos didacticos,...Más adelante,
cuando la deambulación puede ser peligrosa
se deberá efectuar con la ayuda de una o dos
personas para evitar caidas.
En las últimas etapas de la
enfermedad cuando autónomamente ya no pueda
efectuar movilizaciones físicas, se le deberán
de hacer de forma pasiva, con una rutina prefijada
que abarque todas las extremidades y cuello, con suavidad
y frecuencia prefijada. Anote en el diario la hora
en que efectúa estos ejercicios, qué
grupos musculares masajea o qué extremidades
flexiona o estira, y cuáles son los que mayor
resistencia ocasionan o en cuáles nota que
el paciente se queja.
Para cualquier ejercicio vaya explicándole
siempre al paciente qué está haciendo,
poe ejemplo, ahora vamos a estirar el brazo, lo subimos
hasta el cielo y miramos los dedos...Siempre debemos
hablarle y tratarlo con cariño y dulzura de
no ser así podemos trasmitir ansiedad y hostilidad.