EL ASEO
Uno de los síntomas que acompañan
al inicio de la enfermedad son los cambios tan drásticos
de conducta
que se producen en el aseo diario del paciente. Existen
pacientes que aunque anteriormente fueran muy aseads
de repente se vuelven oposicionistas en cuanto al
baño, no quieren peinarse, ni quitarse o ponerse
la ropa, les molesta el agua, no quieren perfumarse
o afeitarse. Ante este tipo de actitudes usted, como
cuidador deberá utilizar técnicas que
sin darse cuenta el paciente le conduzcan a efectuar
aquello que en un principio no quería hacer.
Es importante comprender los sentimientos y necesidad
de privacdad de las personas que no pueden cuidar
de sí mismas. Facilite la tarea de bañarse
y vestirse (por ejemplo, saque solamente la ropa que
el paciente ha de usar ese día) y conserve
tantas de las costumbres antiguas del paciente como
le sea posible. Por motivos de seguridad, recuerde
que una persona en estado de confusión no puede
quedar sola en la ducha.
Anímele a mantener y no perder
el hábito de aseo diario. En la segunda fase
de la enfermedad puede que el paciente deje de asearse
o que no recuerde los movimientos secuenciales necesarios,
o que se olvide de algún paso. En ese caso: