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LA ALIMENTACIÓN
PROBLEMÁTICA NUTRICIONAL
La mayoría de los pacientes de Alzheimer, como
consecuencia de los trastornos cognitivos y de las alteraciones
de la conducta alimentaria, tienden a: disminución
de la ingesta de alimento, pérdida de peso, y malnutrición
severa. Los problemas más frecuentes en las diferentes
fases de la enfermedad son:
Fase inicial: En esta fase los pacientes no suelen
presentar desnutrición; en algunos casos puede
producirse un comportamiento bulímico, pero es
más corriente una cierta aversión hacia
la comida.
Los pacientes pueden comer solos, pero la pérdida
de memoria les hace descuidados, se olvidan de la comida,
de los horarios, reúnen en una misma toma alimentos
repetidos, etc.
La falta de atención hace que no lleguen a completar
las tomas de alimentos.
Fase media: Existe dependencia parcial para la
alimentación, el paciente necesita ayuda para comer
y beber, y en ocasiones mastica y deglute insuficientemente
los alimentos. Aparece rechazo a la comida.
Disminución de la percepción de los olores
y sabores. Disminución de la salivación,
sequedad de boca y riesgo de infecciones. Disminución
de la capacidad para realizar movimientos coordinados
(praxias)como utilizar correctamente cubiertos u otros
objetos habituales.
Fase grave: Existe una dependencia absoluta del
cuidador para la alimentación. Aparecen trastornos
graves de la deglución, presentándose disfagia
tanto a sólidos como a líquidos y riesgo
de aspiración de alimentos, lo que provoca una
actitud negativa del enfermo hacia la comida o un rechazo
total a ingerir
alimentos. El aparato digestivo puede tener sus funciones
enlentecidas. Anorexia senil o indiferencia total ante
los alimentos. Dificultad de evacuación intestinal
por estreñimiento o fecalomas.
OBJETIVOS NUTRICIONALES:
La dieta debe ser equilibrada, individualizada,
variada y de sabor agradable (es importante que la comida
le guste al enfermo). Debe controlarse el aporte energético,
utilizando alimentos con alta densidad nutricional,
ya que en general no existe disminución de las
necesidades energéticas. Pueden estar incrementadas
en aquellos pacientes que deambulan de forma errática
o que presentan cuadros de agitación. Asegurar
la ingesta de proteínas (entre 1-1.1g/kg peso/día)
tanto de origen animal como vegetal. Se encuentran en
carnes, pescado, huevos, leche, legumbres. Los hidratos
de carbono son una
buena fuente de energía, pero hay que evitar
que se consuman en exceso los azúcares simples.
Las grasas mejoran el sabor de los alimentos y son vehículo
de vitaminas liposolubles y ácidos grasos
esenciales. Debemos aumentar el aporte de insaturadas
y poliinsaturadas (aceites de oliva, girasol, soja,
pescado, etc) y disminuir las saturadas (grasas animales,
etc.). El aporte de vitaminas y minerales se logra con
la inclusión en la dieta de hortalizas, frutas
y verduras frescas. La ingesta de alimentos ricos en
fibra favorece la actividad intestinal y evita el estreñimiento.
La encontramos en verduras, frutas y cereales integrales.
Debe procurarse una administración
adecuada de líquidos (1 1,5 l/d), en forma
de agua, zumos, infusiones, sopas, etc., según
la tolerancia del paciente. Si existe alteración
de la deglución, se modificará la consistencia
de sólidos y/o líquidos haciendo uso de
espesantes. Si no llegamos a aportar los nutrientes
necesarios es útil utilizar purés y
papillas enriquecidos. Si aún así come
poco se debe plantear el uso de suplementos nutricionales
o
vitamínicos. Los alimentos deben estar siempre
a una temperatura adecuada ya que en fases avanzadas
de la enfermedad, el paciente no distingue entre caliente
y frío y está muy expuesto a lesiones.
CARACTERÍSTICAS DE LA DIETA
Comidas calmadas, sin prisa, con alimentos
servidos de manera fácil de maniobrar, ayudan
a mantener la persona relajada. Si la falta de coordinación
causa que la persona coma de un modo desordenado, ciertas
adaptaciones serían convenientes, como cubrir
la mesa con mantel plástico, o poner un blusón
"cubretodo" al paciente. También podría
ayudar el cortar los alimentos para el paciente, y el
uso de platos
con borde elevado. Debe cerciorarse de la temperatura
apropiada para bebidas y alimentos porque es posible
que la persona no tenga juicio adecuado para hacerlo.
Una golosina frugal podría satisfacer a la persona
si se olvida que ya ha comido y pide comer de nuevo.
Resulta práctico la utilización de baberos,
grandes servilletas o delantales para evitar que el
paciente se manche.Evitar cualquier factor externo que
pueda aumentar de la distracción (TV,
radio, etc.). Si el paciente quiere comer con frecuencia
y es obeso, trocear más la comida, recurrir a
zanahorias, pepinillos, etc.
Mantener una buena higiene bucal. El cuidador debe limpiar
la boca del paciente al menos tres veces al día
y siempre después de cada ingesta. Cuando las
dificultades para tragar y coordinar empiezan a impedir
una alimentación sana y segura, es el momento
de plantearse la colocación de una sonda para
la alimentación.
RECOMENDACIONES
Es importante siempre que el paciente
se siente en la mesa recordarle ué se va a hacer:
"ahora vamos a comer, vamos a cenar, esto es una
cuchara, el plato es amarillo, dónde está
el vaso?" Con estas pautas y preguntas, orientaremos
al paciente en el tiempo y espacio a la vez que le practicamos
ejercicios de memoria y reconocimiento de objetos.
Convertir las comidas en un hábito, realizarlas
todos los días a la misma hora y en la misma
habitación. Comer sentado en la mesa favorece
la mecánica de la deglución. Elaborar
platos que en poca cantidad aporten muchos nutrientes.
Son muy útiles, en este sentido, los purés
y papillas enriquecidos en vitaminas, proteínas
y minerales. Partir la comida en trozos pequeños
para evitar el atragantamiento y facilitar la masticación.
Dar la comida al enfermo sin prisas y con mucha paciencia.
Para facilitar la autoalimentación, se presentarán
los platos que se puedan comer con la mano o con un
solo cubierto (croquetas, buñuelos). Utilizar
técnicas si el paciente no abre la boca o tiene
problemas para masticar (masajear la mandíbula,
ponerse enfrente para que pueda imitar nuestros actos,
etc.).
Los líquidos se darán siempre cuando el
paciente esté alerta, preferentemente durante
el día y no al final de la tarde ni durante la
noche. Utilizar diferentes colores para identificar
los objetos (platos, vasos, cubiertos, etc.). Usar vasos,
platos y cubiertos que no se rompan para evitar lesiones.
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